Tuesday, October 6, 2009
En las Montañas de Taiz, Belleza, Magia, y Destruccion
Wednesday, September 30, 2009
Desvelando el Lado Oscuro: Crímenes de Honor en La Tierra de Saba
Las bocanadas de humo bailan sensualmente en esta apocalíptica visión de cafetería. Es el lugar más acudido en este poblado olvidado en medio del desierto. Las telarañas cubren todas las esquinas y el fuego del cocinero invade la intimidad de los visitantes. El suelo de tierra es ligeramente encubierto por varias lonas agujeradas que acarician las calvas y cabelleras de los clientes. Al caer la tarde, los hombres Haysianos han terminado de masticar su narcótico preferido, la venerada hoja de Qat, y ahora se reúnen para quitarse la amargura que ha quedado en su boca con una melificada taza de té y un cigarrillo retozón. Octubre por fin comienza a sentirse, en el sosegado calor que ya comienza a disminuir su agresión contra las sombras. “No sé lo que voy hacer”, me comenta Khaled, un personaje local que cabizbajo me confiesa el enorme problema que lo atormenta desde hace días. “Los hermanos de mi prometida amenazan con quitarle la vida si se casa conmigo”, me comenta confundido, su rostro entonando los gestos albergados en la parte más oscura del alma humana. “Dicen que como mi padre tiene sangre africana, no soy árabe puro”, indignado me confiesa. “Pero como que van a matarla! ¿Me imagino que no están hablando en serio, verdad?”, le comento alarmado, mientras encrespado trato de apaciguar mis ansias. “No conoces a esta gente Alan, son capaces de cualquier cosa”.
¿Será verdad?
En Yemen y en otros países del Medio Oriente, los crímenes de honor son lamentablemente comunes. Muchas familias están dispuestas a quitarles la vida a sus propios familiares, si estos de alguna manera amenazan la reputación de su clan. La mayoría de víctimas son mujeres que han cometido adulterio, han rechazado una boda concertada, o han sido víctimas de alguna agresión sexual. También se ha dado el caso de familias aplicando la dura ley cuando descubren tener algún hijo homosexual. Generalmente, los agresores les comunican a sus vecinos que su familiar se ha ido de viaje al exterior y que no va a regresar por un largo tiempo. En muchos de estos países la ley condona este tipo de crímenes. En Jordania, el artículo 340 del código penal establece que “aquel que descubre a su esposa o a cualquier mujer de su familia cometiendo adulterio, y este mata, hiere, o lesiona a cualquiera de estas, la persona estará fuera del alcance de la ley”. La razón detrás de esta práctica milenaria se debe a la creencia de que una mujer impura destruye no solo su reputación, sino el nombre y el honor de toda su familia. En algunos casos, la madre puede apoyar un crimen honorifico para preservar el honor del resto de sus hijas, ya que muchos hombres se niegan a casarse con la hermana de alguna mujer que haya cometido algún acto impuro si la familia no le aplicó la ley de honor. En fin, la UNDP estima que anualmente las víctimas de crímenes de honor superan las cinco mil víctimas.
La Disyuntiva de Khaled
Es por esto que el rostro de Khaled expresa emociones muy reales. “Olvídate de Lamis y utiliza el dinero que tienes ahorrado para casarte con cualquier otra mujer”, le aconseja Bakheel, un sabihondo largo y flaco que enseña a sordomudos hablar por señas. “Llévate del ejemplo mío y de Abdullah, ya que ambos nos casamos con mujeres que no conocíamos y pudimos forjar familias muy exitosas. Acuérdate que el amor surge antes o después del matrimonio. El orden de los factores no altera el producto”. “Creo que eso haré, Bakheel”, nos confirma Khaled, ya desesperado por conseguir una compañera luego de treinta años de soledad. “Lo difícil es que después de más de un año de compromiso, todavía ni le he podido ver la cara a esa bendita mujer”, amargado nos murmura. Mientras miro a mí alrededor y observo la multitud de hombres bebiendo té en este insólito lugar teñido de matices dantescos, solo me acuerdo de una expresión que decía la madre de un amigo: “Agarren a sus gallinas que mi gallo anda suelto”. En Yemen, todos los gallos andan sueltos, pero las gallinas no hay quien las agarre.
Friday, September 25, 2009
Bodas Tribales: Vislumbrando Esencias
La sutil cadencia de una flauta derrite el silencio atávico con su serpentina melodía. El día es jueves; las montañas aledañas a Sana’a han empezado el festejo. Nos acercamos lentamente; las rocas del camino y las centurias de individuos que tapizan las calles disminuyen nuestra prisa. Hay un océano de hombres vestidos de blanco, cinturón dorado en cintura, y Jambiyah* en frente. Una niña se pasea risueña entre los mortales, cargando una cantina que esparce el dulce olor a incienso que suavemente se apodera de la atmosfera, metamorfoseándose en el abismo de virilidad que clama el momento. Mientras agitadamente me sumerjo en la algarabía, el ritmo de un tambor se apodera de las almas, recordándonos súbitamente la esencia de la ocasión: luego de 27 años de espera, Ahmed Hussein caerá por primera vez en los brazos de su diosa. La fresca brisa de la sierra se siente a piel desnuda, mezclándose animosamente con el evento más sagrado de esta tierra: la unión de un hombre y una mujer. La flauta sigue hipnotizándonos y el tambor elevándonos. A su son, quince voluntades tribalmente danzan al son del compás, dibujando garabatos en el aire con sus Jambiyahs en mano, que vigorosamente despliegan su belleza letal. De repente, un sigilo inesperado aturde a los presentes. A la distancia, se observa el automóvil que carga al dichoso rápidamente aproximándose. La afonía lentamente va incrementándose, y explota como una erupción cuando este sale del vehículo. Un turbante negro cubierto de rosas rojas cubre su cabeza. En su hombro descansa un sable dorado, fálicamente simbolizando su hombría. Sus serias facciones son incapaces de ocultar la emoción infantil que lleva dentro. Luego de ser embestido por decenas de cámaras que capturan el momento, se escucha una voz anunciando el banquete. Una enorme puerta de metal se abre y todos los invitados salen disparados a llenar sus estómagos. Las largas pailas de arroz con chivo, ensalada, fatha, y otros platos locales adornan los largos y estrechos manteles que se encuentran en todos los pasillos y habitaciones de la casa. Los presentes se sientan en cuclillas a meterle mano a todo lo que se encuentra en frente. En quince minutos ya todo se ha consumido, y los invitados ya se han dispersado. Solo quedo yo, que me he tomado mi tiempo, y un yemenita que ha decidido no dejarme atrás. Al salir, la fiesta esta inflamada de pasión. Los bailarines ya no son hombres, parecen espejismos que han brotado del centro de la tierra, cargando con ellos el implacable espíritu tribal que como relámpago transmiten la fuerza de esta rebelde nación. Las mujeres, que se encuentran encerradas en las casas contiguas, vocalizan sonidos semejantes a los de alguna tribu amazónica. La procesión ha comenzado, los bailarines adelante y el novio atrás. Todos van bailando y avanzando por las estrechas calles rumbo al destino final: una carpa repleta de Qat. Al llegar, la música termina y los bailarines recuperan su estado normal. Delicadamente cada quien toma la porción adecuada, y se sientan en un enorme circulo a masticar su hoja preferida. Las próximas cinco horas se consumirán allí, mientras todos rumean la mágica hoja, poniéndole final a la especial ocasión. Esta noche Ali Ahmed reconfirmará su hombría. Cuando le pregunten “¿estás casado?”, orgullosamente podrá confirmar que sí, que ya conoce el más misterioso ser que ambula en su tierra: la mujer yemenita.
*Jambiyah: Cuchillo curvo tradicional
Monday, September 21, 2009
Fin del Mes de Ayuno: El Ramadan y otras reflexiones
Unamonos todos este 21 de septiembre a celebrar "Paz un dia". Aqui se ha sentido esta campana en los medios de comunicacion. Es hora de que le pongamos fin al monstruo de la guerra. Un abrazo a todos!
Tuesday, September 15, 2009
Bayt Baws: Espejismos de otros tiempos
Sunday, September 13, 2009
Aden: Destilando Un Lugar Inigualable

El mercado de Pescado
Vista aerea de la ciudad

Vendedor de Qat
Aden es un espasmo, una violenta contracción entre la crudeza de una tierra indómita y el imperio que trató de doblegarla. Un aborto de paisajes bizarros que contienen una belleza indescriptible, imposible de encasillar o definir. La antigua capital de Yemen del Sur se balancea en un trípode de culturas que de alguna u otra forma influyeron en su desarrollo. Caminando por sus anchas calles, los edificios construidos por los británicos durante los más de ciento veinte años de ocupación, siguen allí, la mayoría cruelmente desfigurados por la sal y el calor. Atravesando los caóticos mercados saturados de una viveza inigualable, todavía se observan los residuos de más de veinte años de Marxismo, en los libros rusos que se despliegan en todas las aceras y contenes. Aquella mezcla de un pueblo apasionadamente Islámico, con un toque de promiscuidad británica, y un cc de ateísmo Marxista, hacen de Aden una quimera de posibilidades. Construida alrededor de un volcán, Mahoma predijo que uno de los signos del fin del mundo se dará a conocer cuando Aden se consuma en fuego. Siendo la ciudad más liberal de Yemen, donde existen alrededor de cinco discotecas y una afamada cultura subterránea de prostitución, la profecía de Mahoma ya se está justificando. El Yemenita de Aden es una criatura muy diferente a sus hermanos del norte. Generalmente no carga consigo Jambiyahs (cuchillos curvos), y su carácter es más liviano y alegre. Las mujeres están ligeramente menos dispuestas a cubrir sus rostros, y aunque lo hagan en las calles, desde que entran a lugares más reservados, son rápidas en quitarse el velo y revelar su acreditada belleza. Mi primera noche en Aden fue memorable. A las dos de la mañana, bajo el encanto interminable de Ramadán, las calles del mercado de Cráter están abarrotadas de miles de personas que frenéticamente realizan todo tipo de transacciones comerciales. Mesas de billar adornan las aceras, chivos y ovejas corretean por doquier, y el olor a tiburón fresco adorna el ambiente con una sanguinaria fragancia que es imposible de olvidar. Mientras me quedo pasmado observando aquel mar brioso, comienzo a entender porqué Aden es aborrecida por unos, y apasionadamente amada por otros. Un lugar que se reniega a ser descrito, generalmente genera emociones fuertes. Mientras tanto, el volcán de Aden sigue allí, encantando sus habitantes como un alacrán hambriento, tratando de hipnotizar a su presa antes de inyectar su letal veneno.
Tuesday, September 8, 2009
Las Almas Perdidas de Somalia: Kharaz
Las Almas Perdidas de Somalia: Kharaz


Kharaz es un gemido en la oscuridad. Un brote de ansiedad que emana como un volcán de las entrañas de una nación destrozada. Un purgatorio en la tierra, hecho de las ilusiones y esperanzas de miles de almas en busca de paz. Llegar allí no fue tarea fácil. Con una escolta militar guiando la procesión de vehículos, atravesamos el desierto con las esperanzas de que no fuéramos interceptados por ninguna tribu furiosa. Aunque nunca le han hecho daño a nadie, las tribus Yemenitas aledañas a Kharaz de vez en cuando interceptan los vehículos para negociar con el gobierno. Tuvimos suerte. Llegamos sanos y salvos. Kharaz se levanta en medio de aquel inhóspito paisaje simbólicamente expresando la fortaleza de sus habitantes. Algunos llevan años allí, a la espera de que alguna nación se apiade de ellos. Otros acaban de llegar. Sus miradas cansadas reflejan los interminables días en que arriesgaron sus vidas caminando en el desierto, navegando las traicioneras aguas del Mar Rojo, y superando el hambre, la sed, y el calor. La frágil raíz que une al ser humano a su tierra natal aquí se ha evaporado entre el humo que han dejado atrás las granadas, los lanza cohetes, y las balas a los que la mayoría han sido expuestos. Algunos llevan pedazos de metal dentro de sí. “Tócame el pecho Alan”, me susurra Abdulbakir, un refugiado que tiene años a la deriva en Kharaz. “Siente la bala que tengo incrustada al lado de mi corazón”. Mientras me toma la mano y me la pone sobre la dureza metálica que adorna su coraje, me confiesa que toda su familia fue asesinada. “Me dejaron por muerto. Cuando me levante vi todos los cuerpos, incluyendo el de mis hijas”. Kharaz es un cementerio de trágicas historias, que como la de Abdulbakir yacen enterradas en las pesadillas de sus habitantes, que de vez en cuando vomitan sus historias de terror para compartir su dolor con el mundo. El pueblo Somalí tiene 19 años sin gobierno. Su gente ha perdido la esperanza. La guerra reina las calles de la capital y aterroriza la vida pacífica de las zonas rurales. Aunque varios países han nacionalizado y tomado consigo grandes grupos de Somalíes, nadie se ha atrevido a meterse en aquella tierra. La nación más poderosa del mundo una vez lo intento, y diecisiete militares fueron acribillados en las calles de Mogadishu. Luego de este incidente, decidieron dejarle la pesadilla a los oriundos. Mientras tanto, cuatro millones de Somalíes siguen a la deriva. Cuando se acabara la pesadilla? Me pregunto, mientras las carpas de Kharaz me dan el último adiós. Mientras nos alejamos del campamento, solo me acuerdo de una frase que se me quedo incrustada como la bala de Abdulbakir, en medio del corazón: “Solo nosotros podemos terminar esta locura. Pero ya no sé quiénes somos”.
Sunday, September 6, 2009
Descubriendo El Dolor Somali: Kharaz



Hay quince hombres que quieren matarte. En tu vientre se refleja el terror del incomprensible y siniestro sentimiento que genera el odio en su más pura esencia. Se acercan rápido hacia ti y ya casi llegan a tu única pertenencia: tu pequeña choza en medio del desierto. Los ojos de los verdugos irradian la rabia de mil años de impiedad. Sus puños aprietan los machetes como sogas que despiadadamente aprietan el cuello de un fusilado. Sales corriendo aterrorizada. El destino no importa. Lo único que te incumbe es sobrevivir. Tus pies callosos sangran mientras chocan violentamente contra el suelo rocoso del desierto, que en silencio vela tu desgracia. Te cae la noche. Te acompaña el único hijo al que pudiste salvar. Mientras le lloras a la noche tu dolor, solo piensas en tu familia que quedo atrás. No puedes creer lo que te está pasando. Mientras te duermas debajo de una palma, le ruegas a Allah que todos sea un sueño.
Ya han pasado seis meses; los más difíciles de toda tu vida. Ya has vendido tu cuerpo para poder subsistir, pero como quiera, tu cuerpo y el de tu hijo ya han perdido la mitad de su peso. Cuando te miras en el reflejo del mar, que arropa el pequeño poblado de pescadores adonde encontraste un poquitito de paz, no eres capaz de reconocerte. Eres solo el crepúsculo de una felicidad que falleció por circunstancias que todavía no eres capaz de entender. Un día como cualquier otro, Dios pareció escuchar tus plegarias: el hermano de tu padre aparece en el poblado, prometiendo llevarte a Yemen. Te dice que allí son musulmanes y que seguro les tendrán compasión a sus hermanos Somalíes. Te encuentras ahora en un bote cruzando el Mar Rojo. Luego de tres días en el mar, el capitán te ordena que te lances al mar, ya que llegar a la costa es muy peligroso. Aunque más de dos kilómetros separan el bote de la costa, te lanzas sabiendo que muchos perderán su vida, y le das gracias a Dios por haber aprendido a nadar en tu niñez. Luego de casi media hora en los que fuiste incapaz de llegar a la costa, un bote salvavidas de la Naciones Unidas vino por ti. Ahora vives en una casa de campaña, en el campo de concentración más grande de Yemen: Kharaz. Te rodean alrededor de veinte mil refugiados, todos con historias como la tuya. Sobrevivientes del odio, del desierto, del mar, del sol, y de la luna. Hombres y mujeres que han hecho de la esperanza su único refugio. Monumentos al espíritu humano, que incansablemente enfrentan cada día con la frente en alta y con la ilusión de que el futuro traiga cosas mejores. Hoy te he conocido, querida Salwa. Allí estas, viviendo otro día mas en esta sucesión de tiempo en el que te has visto expuesta a todo lo que la mayoría le teme. Quisiera llevarte conmigo y poder darte paz. Pero las circunstancias no me lo permiten. Solo puede acompañarte brevemente en tu camino, y orar por ti para que tú y los tuyos algún día puedan volver a su tierra y vivir como debería vivir todo ser humano. Lo único que te pido querida Salwa, es que nos tengas compasión a nosotros, que hemos observado tu país sucumbir y entrar en las más oscuras tinieblas, y no hemos hecho absolutamente nada. Como Poncio Pilato nos hemos lavado las manos, y hemos dejado millones de personas como tú a la merced de la adversidad. Solo espero que Dios tenga compasión de ustedes, mi querida hermana. Te deseo lo mejor.
Thursday, September 3, 2009
La Razon Que Nos Ha Traido Aqui
La dura vida en el Tihama: El poblado de Makaharra
en los cuales servimos. La vida en estos sitios es sumamente dificil.
Muchos de los pobladores caminan hasta 20 y 30 kilometros diarios en
busca de agua.
Una de nuestras pacientes.
La influencia Africana es obvia en el Tihama. Muchos refugiados
que vienen escapando la pesadilla de lugares como Somalia, buscan
albergue en estas zonas remotas.
Choza Tipica. Algunas de las escenas que vimos alli
fueron bastante tristes. Desde un nino amarrado
a un tronco debido a su condicion mental, hasta
una nina paralitica, cubierta de moscas de pies a
cabeza.
Tuesday, September 1, 2009
Profundizando
Sunday, August 30, 2009
Tai'z y la Inolvidable Aventura en Busca de Carne de Camello
Mientras me monto en la van, siento mi corazón latir de prisa. Es un efecto secundario del saber que territorios desconocidos están a punto de ser explorados. Mientras el chofer prende el vehículo, un silencio aterrador se apodera de todos los pasajeros. El Corán se escucha en la radio. Es preciso que las bocas se cierren y los oídos se afilen, ya que en Ramadán la música está prohibida durante el día, y todos los que estén despiertos deben escuchar el libro sagrado que se escucha en absolutamente todas las emisoras. Mientras me voy sumergiendo en un estado contemplativo producido por los hipnóticos versos Coránicos y el monótono paisaje del desierto, noto que a lo lejos se comienza a vislumbrar un paisaje distinto. La región de Tai’z ya comienza a reflejar su naturaleza. El repentino bajón de temperatura es bienvenido por todos, que anhelaban ponerle fin al eterno calor de Hays. Una hora más tarde, Tai’z nos recibe con un aguacero torrencial. Llegamos al hotel corriendo y empapados, medio muertos del hambre y el cansancio. Luego de recibir nuestra habitación, esperamos impacientes para que la lluvia se aplaque. En el trasfondo, escuchamos el llamado a la oración, que parece ahogarse en una diáfana mezcla de agua y devoción. Mientras escucho la dulce melodía, noto que mis compañeros están confundidos. “Ayúdanos a buscar la dirección Alan, que debe estar aquí por algún lado”, me dicta Hassan. “Qué dirección Hassan, para donde vamos a ir con este aguacero?”, pregunto confundido. “No Alan, me refiero a la dirección en la que debemos orar”, me contesta Hassan mientras mi confusión se dobla al cuadrado. “Ya la he encontrado!”, vocea Bakheel. “La han puesto detrás del televisor”, nos comunica, orgulloso de haber encontrado el pergamino. Mientras asombrado estudio el edicto, que tiene una foto del Kaaba y una flecha, Abdullah me explica que es un deber de todos los musulmanes orar en dirección a la Meca. “Pero Abdullah, pensaba que solo las mezquitas tenían que estar en dirección a la Meca, no tenía idea de que también había que orar en esa dirección”. “Si Alan, y no solo eso; no sé si te has dado cuenta, pero todos los inodoros en Yemen están diseñados en sentido contrario a la Meca”. Antes de que Abdullah notara mi quijada, que estaba a punto de desprenderse, me excusé para salir a tomar un poco de aire y darle privacidad para que oren.
Horas más tarde…
Continuará
Wednesday, August 26, 2009
La Fuerza del Islam
Haciendo Las Paces Con el Universo: Nuestro Deber Y Salvacion
Tuesday, August 25, 2009
El Espiritu de Ramadan
Monday, August 24, 2009
Sunday, August 23, 2009
Noches de Ramadan
Siete horas antes, Hays agonizaba. El hambre se había adueñado del pueblo en un intento fallido de estrangular la devoción de sus habitantes. Ya todos rondaban los mercados, temblorosos e irritados, comprando todo tipo de alimentos para satisfacer el monstruo que yacía en su interior. El iftar, la abundante cena con la cual se rompe el ayuno, ya casi se hacía realidad. Desesperados, todos esperaban a que las mezquitas indicaran el final de su impuesta tribulación. El propósito final de la abnegación ya comenzaba a manifestarse en la conciencia de todos: limpiar el alma y cultivar la disciplina interior, el sacrificio, y la empatía por aquellos que tienen menos. Durante Ramadán, el mes en que los primeros versos del Corán le fueron revelados al profeta Mahoma, el mundo Árabe se entrega a la devoción y hace del Islam su máxima prioridad. Es un período para la reflexión, para la oración, y para doblegar al cuerpo por medio de la disciplina corporal. Es también una época para compartir con los demás y profundizar las relaciones familiares.
Cuatro de la mañana. En lo más profundo de la noche, el Sahur ya se ha comenzado a servir. Es la última oportunidad para alimentar el organismo antes de que las mezquitas anuncien el Fajr, el momento en que se restablece el ayuno y se prohíban las relaciones sexuales. Los habitantes de Hays ya los encorva el sueño y el cansancio, y lentamente comienzan a caer redondos en sus camas. Se termina un largo día en el sagrado mes de Ramadán. Mientras tanto, yo sigo la ley de Roma y me adhiero a lo estipulado: Cuando en Roma, haz como los Romanos.
Saturday, August 22, 2009
Buscando el Amor en Tierra Yemenita
“Alan, sabias que tenía cuatro esposas hace 5 anos?”, me preguntaba orgulloso Thabit Ata, un profesor retirado que ahora se dedica a deleitar las reuniones de Qat con sus ingeniosidades y ocurrencias. “Si, y no te imaginas la pesadilla que fue esa. Para decirte, me divorcie de las cuatro y ahora estoy más feliz que nunca.” “Y porque te divorciaste de todas Thabit?”, le preguntaba interesado, en mi cabeza albergando cien preguntas más. “Oh Alan, esas mujeres querían andar solas todo el tiempo. A mí no me gusta que mis mujeres anden rondando por las calles sin mis hermanas o primas. Imagínate, una mujer andando por ahí sin ningún tipo de supervisión”. Como muchos sabrán, el Islam le permite al hombre casarse con hasta cuatro mujeres. Para esto, es imprescindible que el hombre disponga de suficientes recursos y pueda ofrecerles una calidad de vida similar, nunca favoreciendo a una sobre las otras. En Hays, entre los hombres de generaciones anteriores, esta organización familiar es muy común, algunos teniendo hasta treinta y cuarenta hijos. No han sido pocas las veces que me han dicho oraciones como esta: “yo soy el quinto hijo de la tercera esposa de mi padre”, o “yo soy el primogénito de la cuarta esposa de mi padre”. En estos días le pregunte a Hassan cómo puede un hombre sobrevivir sexualmente con cuatro mujeres en la misma casa. “Bueno Alan, cada quien tiene su calendario. Cada día de la semana le toca a una mujer diferente, y es importante no complacer a la misma mujer dos veces sin haber complacido a todas las demás antes. Por esa y un millón de otras razones es que yo solo quiero a Rita. Solo quiero una mujer en mi trono”. La generación de Hassan, aquellos con menos de treinta años, aparentemente han aprendido de las generaciones anteriores, la mayoría solo deseando casarse con una sola mujer. “También Alan, la vida ahora está demasiado cara para poder mantener a tanta gente”.
El Amor en Singular
“Hassan, y como te llegaste a enamorar de Rita sin haberle nunca visto el rostro”? , le preguntaba intrigado. “Bueno Alan, aquí en Hays, los hombres mandamos a nuestras hermanas y madres a conocer a nuestra posible esposa, y estas nos aconsejan si la mujer vale la pena o no”. “Hassan, pero como vas a confiar en la opinión de otros? Eres tú que te vas a pasar la vida con esta mujer!”. Mientras Hassan se preparaba para contestarme su cara se llenaba de un talante culpable, y en tono muy bajito me contesta: “No le digas a nadie, pero hace unos meses vi su rostro en su identificación en el archivo de recursos humanos. La mujer es hermosa Alan, hermosa.” Aunque el caso de Hassan y Rita es un amor bilateral, en muchos casos, el hombre elige a su mujer de manera ciega, influenciado mas por las posibles relaciones familiares que va a conseguir, o por la cantidad de dinero que puede pagar. “Bueno, si me la ponen muy difícil en Hays, me voy para Tai’z!”, me decía Ahmed, un adolescente que vende frutas en frente de mi casa, hormonalmente expresando su deseo de conseguir una esposa lo más pronto posible. “Y porque Tai’z Ahmed?”,preguntaba curioso. “Alan, no sabías que en Tai’z las mujeres son mucho más baratas que en Hays”, me respondía como si el dato fuera algo mundialmente conocido. “Allí puedes conseguir una mujer decente por hasta cien mil riales (quinientos dólares), y sin muchas preguntas”, me decía mientras su rostro se iluminaba con la esperanza de que ese día llegara pronto. Luego de estar aquí por casi dos meses, ahora entiendo porque la pregunta más común entre los hombres de Yemen es “estas casado?”. Cuando respondo que no, generalmente el que me pregunta se llena de compasión, y lo único que refleja su rostro es “el pobre, este todavía no conoce lo que es estar con una mujer”. Les digo, por más días que me pase en esta tierra, Yemen constantemente busca la forma de dejarme boquiabierto.
Friday, August 21, 2009
Manifestaciones
Un mar de humanidad se despliega intacto, revelándose gloriosamente sobre la desolación de un horizonte perpetuo. Nos separan diez mil años de historia, un código sintáctico, un sistema de fe, y un millón de interpretaciones. Mis ojos no se adaptan a lo extraño del paisaje. Como si un día me despertara y encontrara que el mundo como lo había concebido ya no era cierto. Aunque Yemen tiene el poder para crear ese sentimiento en el alma de cualquier extranjero, también tiene el poder para lograr todo lo contrario. Cuando profundamente observo a cada individuo, nuestra herencia común se refleja en nuestras almas como una resonancia que nos asegura que aunque en lo superficial parezcamos tan diferentes, en el fondo somos todos lo mismo. El mismo rio existencial fluye en todos nosotros, y todos compartimos esta intensa experiencia de ser humano. Aunque debido a nuestras circunstancias hayamos buscado diferentes maneras para sobrevivir, interpretado nuestro ambiente de manera disímil, y desarrollado sistemas de comportamiento completamente opuestos, no podemos negar que cuando nos miramos a los ojos, todas esas manifestaciones exteriores se diluyen, solo dejando la esencia viva que clama nuestra unidad. Al final, nada nos puede separar.
Thursday, August 20, 2009
Intimidad Yemenita
Wednesday, August 19, 2009
Sesión de Qat

Ya son las 3:00. Las almas están tranquilas. Cada quien va rumbo a su casa con su funda amarrada al cinturón. Algunos no aguantan y comienzan a echarse las hojas en la boca. Ya los hombres en Yemen han comenzado a masticar, todos al son de un compas de bocas amargas y corazones contentos.
Ya son las 3:30. Ya todos están sentados de lado, unos frente a otros, en habitaciones especiales llamadas Mafraj. Aquellos infelices que siguen trabajando y no pueden darse el lujo de sentarse, mastican la hoja quitados de bulla mientras llevan a cabo sus labores. Este ritual sagrado puede durar el día entero, algunos masticando hasta la hora de dormir. Por lo general, los hombres aprovechan esta hora para hablar de los asuntos locales e internacionales, de los problemas del pueblo, de asuntos personales, y ya cuando se están sintiendo “bien”, generalmente las bocas se cierran y el silencio se vuelve prioridad. Como si el hablar ya no fuera necesario porque ya todo está dicho, y lo importante ya es solo ser.
La adicción nacional de Qat (hasta el Presidente es un orgulloso consumidor) es de los aspectos más pintorescos de este país. Las caras se deforman ya que mientras las hojas se mastican, se van almacenando debajo del buche. Mientras más “Yemenita” es un hombre, más deformada estará su cara. Los efectos de la hoja son variables. Al masticarlas, estas desprenden un amargo jugo que es necesario tragar. Luego de dos o tres horas masticando, algunos se sienten estimulados, otros se sienten relajados, y la mayoría se sienten Yemenitas. En lo personal, el Qat trato de evitarlo. En las tres ocasiones que me he aventurado a probar, la hoja me ha dejado con un dolor de barriga y una boca amarga. Muchos dicen que el 80% del efecto es sugestión social, y el 20% sobrante es una mezcla de 2 tazas de café expreso, con un cc de melancolía. Para serles sincero, creo que su uso proviene de las pocas fuentes de diversión que existen aquí. Después que te prohíben el alcohol y te quitan las mujeres, que puedes hacer?
La industria de Qat es una de las más poderosas en Yemen. Se han armado grandes riñas entre los propietarios de tierra ya que el valor de estas esta por las nubes. Muchos critican la industria ya que la planta no se puede exportar, ya que está prohibida en la gran mayoría de países. En Arabia Saudita y Omán, los dos países que hacen frontera con Yemen, consumir es un delito que puede llevar varios anos de prisión. Otra de los grandes problemas que produce la hoja es que le quita espacio a plantas comestibles, y ha obligado a Yemen a tener que importar muchos de los alimentos agropecuarios que consume. También, la producción de la planta conlleva cantidades industriales de agua, lo que agrava la crisis nacional de agua potable que existe en el país.
Al trabajar en Salud Pública, y observar algunos de los problemas de salud que enfrenta la población de Hays, uno de los más grandes problemas es el consumo de Qat. Muchos de los hombres gastan todo su dinero en la hoja (Si, como los dominicanos con el romo!), y dejan de comprar alimentos para su familia. Esto ocasiona que muchos de los niños que atendemos tengan problemas de nutrición. También, muchas mujeres embarazadas consumen, lo que agrava la situación doblemente.
En fin, Yemen es un país que no se concibe a si mismo sin el Qat. Cada quien lleva su adicción en lo más profundo del corazón. Como me dijo Bakheel hace unos días, “Sin Qat, no hay Yemen”.
Monday, August 17, 2009
Tormentas
Mi equipo de trabajo: Conozcan los miticos de Hays
De Derecha a Izquierda delantera(para que se acostumbren al arabe): Hassam Mohammed, Alan Delmonte, y Bakheel Hasheim.
De Derecha a Izquierda trasera (luego de mucha practica y concentracion, si.....es posible): Rita Okeish, Fatima Shobeil, Fuzyah Khalil, Fatima Kareen, Dina Ismail. (Para serles sincero, estoy adivinando).
Equipo faltante: Hussein Hassan, Abdullah Yassin.
Saturday, August 15, 2009
El Alto Precio de la Virginidad
Y así tan seria es la cuestión por estos lares del planeta tierra. Generalmente, si una mujer pierde su himen por alguna caída o accidente, inmediatamente debe informar a la familia para que estos consigan una certificación medica que abale que la mujer no ha sido penetrada por un hombre, si no que desgraciadamente la ha perdido en algún tipo de accidente. Y a pesar de la certificación medica, inmediatamente la mujer pierde su himen, su precio disminuye en el mercado matrimonial. “Claro, quien sabe si el accidente fue real o no, la duda siempre le quedara al esposo”, murmuraba Bakheel mientras su rostro exaltaba rasgos de duda.
El cuerpo femenino es sagrado en Yemen. Según me cuentan, es sumamente difícil tener relaciones sexuales antes del matrimonio, ya que aquellos valientes que se propongan la difícil tarea de lograr aquella hazaña se ven expuestos a ser perseguidos y violentados por la familia de la mujer. “Es mejor buscarse una burra” decía Hassan mientras los demás se echaban a reír. “O mejor, fajarse a trabajar día y noche para algún día poderle pagar las sumas elevadísimas que piden estos barbarasos de Hays”, decía Hussein. Mientras la conversación proseguía, lo único que me pasaba por la mente es que no envidio para nada a estos míticos de Hays. A veces le doy gracias a Dios por haber nacido en Occidente.
Friday, August 14, 2009
La cultura del Inshallah
Inshallah es sin duda la palabra más utilizada en Hays. La palabra define la idiosincrasia de este pueblo perdido, que basa todas sus esperanzas en el “Si Dios Quiere”, o en el “Dios Mediante”. Es como si la voluntad personal la hubieran abolido y solo quedara el Inshallah, que por arte de magia, mueve y articula todas las facetas de estos habitantes. Al principio me desesperaba, ya que a muchas de las órdenes eran recibidas con un Inshallah, que en mi entender desliga la responsabilidad personal para dejarle la carga a Dios, que tal vez quiera o no quiera. Pero luego de estar aquí dos semanas, y poco a poco comenzando a entender los caprichos de esta tierra, sus carencias y abundancias, sus padecimientos y tribulaciones, la palabra lentamente se ha vuelto parte de mi propio vocabulario, ya que realmente nunca se sabe si las cosas van a salir como uno quiere. De verdad que a veces es mejor que Dios decida.
Tuesday, August 11, 2009
El invisible mundo de las mujeres
Como me decía Hassan, “Aquí uno paga tanto por las mujeres, que cuando ya la tienes, te sientes que te pertenecen. Por ejemplo, cuando me case con Rita, puedo decirle con quien puede estar, cuando puede salir, que puede y no puede hacer, en fin, lo que me plazca”. Y así piensan la mayoría de Yemenitas. Debido a los altos costos que tienen las mujeres, y el sacrificio económico que estas representan, después que el nudo se amarra, la mujer pasa de ser propiedad de su padre a ser propiedad de su marido.
Hoy fui con dos de mis colegas a realizar un censo de personas con discapacidades físicas en uno de los lugares más remotos de Yemen. Duramos una hora transitando por una carretera polvorienta en medio del desierto hasta que llegamos a un lugar olvidado por los Dioses. El poblado, al pie de unas montanas enormes sin una gota de vegetación, carece de electricidad y agua potable. Desde que nos apeamos del carro, fue como si las chicas se hubieran puesto un traje de invisibilidad, y hubieran penetrado una dimensión paralela. Las volví a ver cuando estábamos en el carro a punto de partir.
El mundo de las mujeres en Yemen es prácticamente invisible para los hombres. En las zonas rurales es casi una alucinación cuando ves alguna caminando en la calle, y si miras bien, es probable que sea una africana disfrazada de Yemenita. Los lugares públicos están poblados de hombres, todos voceando y portándose como bestias. Claro, no hay ninguna mujer para poner el orden.
Los hombres raramente hablan sobre sus mujeres, y tienes que ser muy dichoso para que te presenten una mujer de su hogar. Tengo más de diez días en este desierto y todavía no conozco las madres ni las hermanas de mis compañeros de trabajo (aunque desgraciadamente si conozco todos los hombres de sus familias, y como dice el refrán, ya el calor de hombres me está empollando).
Y así es Yemen. Como si el mismo Dios hubiera bajado del cielo a dictar que los hombres y las mujeres son dos razas distintas que tienen que minimizar el tiempo que comparten. Como si un genero fuera toxico para el otro (que en definitiva lo es…no creen?), y para no morir, hay que regular la cantidad de toxinas que ingerimos para no morir de….amor? Para serles sincero, no entiendo la razón de la amplia separación de género que existe en este lugar del mundo. Hay teorías que dicen que hace miles de años esta región del mundo estaba regida por una sociedad matriarcal sumamente poderosa, y que luego de que esta desapareciera, los hombres decidieron aplicar las leyes actuales para prevenir otra pesadilla como aquella.
En fin, no entiendo el porqué de estas cosas. Lo único que se es que como hombre solo tengo acceso a una parte de la experiencia Yemenita. Para conocer la otra mitad, tendría que volver a nacer.
Monday, August 10, 2009
Una Raza Especial
En la cuna del mundo árabe, la pirámide de prioridades se revierte a su forma original: Las cosas que en Occidente consideramos insignificantes, aquí son de primer rango. Como me dijo el padre de uno de nuestros pacientes, “Aquí en Yemen el dinero no es importante, lo único que importa es estar bien con uno mismo y con los que te rodean, y claro, por lo menos tener alguito para la diaria sesión de Qat”. Y allí destilo todo lo que he podido percibir de esta seductora tierra: Lo principal es estar bien con Allah, la familia, y la tribu. Todo lo demás es secundario. Y así lo he confirmado. El Yemenita es un ser sumamente desinteresado. No piensa mucho en lo que tiene ni en lo que no tiene. La mente de los hombres generalmente está enfocada en su próxima sesión de Qat, y la de las mujeres en su futura boda o en el bienestar de sus hijos. La vida se reduce a su mínima expresión, mermando los delirios de grandeza y los egos languidecidos. Como si el tiempo, el espacio, y el clima hubieran destilado lo que realmente importa, y en un instante fugaz, yo estar allí, inmóvil, entre la confusión de un choque cultural de proporciones gigantescas, absorbiendo todo este conocimiento que se ha quedado impregnado en esta tierra, embelleciendo el monótono mar de arena que íntimamente convive con estos seres extraordinarios.
Sunday, August 9, 2009
Relaciones Intra-Familiares....Yemeni Style
Friday, August 7, 2009
Bajo el cielo del Tihama
Es por esto que todas mis noches en este magnánimo desierto han sido veladas por la luna. Mi primera noche la pase dentro del apartamento y fue obvio el porqué era necesario dormir fuera de esta. Como vivo en el tercer piso de la estructura más alta del poblado, decidí usar el techo como habitación para dormir. Generalmente, cargo el colchón de mi aposento hasta el techo, y allí me lanzo para disfrutar de la cálida brisa del desierto y de los disimulados colores de la noche. Generalmente, mientras esta transcurre, me despierta el llamado a la oración que a las cuatro de la mañana se sumerge en lo más profundo de la esencia de Morfeo como una melodía melancólica.
El despertar es un acontecimiento sumamente surreal. Generalmente lo que me despierta son los nerviosos cantos de los cuervos y las heroicas coplas de los falcones, que me observan arduamente mientras se balancean sobre el muro que rodea el techado. Es como si todas las mañanas lo primero que sientas es que eres una presa de un desierto que clama satisfacer su necesidad. Como si este quisiera que no te olvides de que estas hecho de carne y que tu vulnerabilidad es real.
Vivir en el Tihama no es cosa fácil. Las necesidades “básicas” no se consideran “básicas” aquí; son lujos reservados para la gran mayoría que vive fuera de esta zona del planeta. El asearse, el dormir, el ser y el estar siempre se dificultan por la escasez de agua, el agobiante calor, y la recalcitrante arena. Lo único que este desierto ofrece es la posibilidad de endurecer el alma, de dominar los pensamientos, y de poder convivir con personas que tienen mucha sabiduría que brindar.
Monday, August 3, 2009
Desvelando a Hais: Tierra imperdonable, donde la arena y el amor conviven
Así ha transcurrido mi primera noche en Hais. Como si el desierto hubiera vomitado este pueblo desde lo más profundo de sus entrañas, y en ese proceso, yo estar allí, ingenuamente esperando en los labios del dragón. El sol ya comienza a revelarse tras las nubes. La noche ha sido, y yo no fui con ella. Los habitantes de Hais ya comienzan su jornada. Se oyen las cabras, los camiones, el zumbido del polvo, el canto de un cuervo que con hambre espera su presa. Mientras los espíritus del Tihama empiezan su dia, ajenos, indiferentes a la condición del desierto, yo los coloco en el más alto peldaño de admiración. Parece como si la inmutabilidad del paisaje se quedo reflejada en sus almas, y ya nada les puede hacer daño.
Ya el sol ha regresado. No hay donde esconderse. Lo único que es posible es tratar de humildemente adaptarse a los caprichos de esta tierra que jamás ofrece sorpresas. La condición es clara: el calor sofocante solo sabe regresar, y el olor a carne cansada vuelve a invadir mientras cabalga determinado en cada grano de arena. No me puedo imaginar lo que es estar discapacitado en esta región del mundo.
Y asi como el lugar es aspero e intocable, lo unico que he recibido de todos los que he conocido es un desborde de amor. Como si el apoyo mutuo fuera la unica forma de sobrevivir. Y creo que asi lo es. Con todo y todo, Hais ya esta ocupando un importante lugar en mi corazon.
Desvelando a Hais: Tierra imperdonable.
Así ha transcurrido mi primera noche en Hais. Como si el desierto hubiera vomitado este pueblo desde lo más profundo de sus entrañas, y en ese proceso, yo estar allí, ingenuamente esperando en los labios del dragón. El sol ya comienza a revelarse tras las nubes. La noche ha sido, y yo no fui con ella. Los habitantes de Hais ya comienzan su jornada. Se oyen las cabras, los camiones, el zumbido del polvo. Mientras los espíritus del Tihama empiezan su jornada, ajenos, indiferentes a la condición del desierto, yo los coloco en el más alto peldaño de admiración. Parece como si la inmutabilidad del paisaje se quedo reflejada en sus almas, y ya nada les puede hacer daño.
Ya el sol ha regresado. No hay donde esconderse. Lo único que es posible es tratar de humildemente adaptarse a los caprichos de esta tierra que jamás ofrece sorpresas. La condición es clara: el calor sofocante solo sabe regresar, y el olor a carne cansada vuelve a invadir cabalga en cada grano de arena. No me puedo imaginar lo que es estar discapacitado en esta región del mundo.
Saturday, August 1, 2009
Ser y No Ser: Una Cuestion de Genero
Hoy he perdido mi vuelo a Hodeidah ya que el director se quedo en los brazos de Morfeo, y mi llamada a las 5 de la mañana finalmente lo saco de su dulce estado. Tratamos de llegar al aeropuerto lo más pronto posible, algo que generalmente significa tirarse de la ventana y montarse en un carro en movimiento para finalmente recibir la triste noticia de que el avión ya está en la pista y nada se puede hacer. Parece que el desierto me está dando chances para que cuando llegue no lo insulte quejándome de su aspereza y su impiedad.
Ayer tuve una gran conversación con una de mis mejores “amigas” Yemenitas, un término que en Yemen podríamos redefinir como una tensa, afectuosa, y paranoica relación entre un hombre y una mujer. Abeer debe tener de 22 a 25 anos, y mediante la pulgada desvelada que descubre sus ojos, hemos podido establecer una pequeña amistad, más que nada nacida de la curiosidad de explorar mediante las experiencias de otro, lo que se esconde del otro lado del mundo. Por esta pulgada descubierta, Abeer, y la gran mayoría de mujeres Yemenitas, se ven forzadas a expresar su alegría, sus temores, sus sueños, y la esperanza de un futuro mejor. Es por esto que los ojos de las mujeres en este rincón olvidado de Arabia parecen tener vida propia, como si hubieran aprendido luego de siglos de ser la única ventana al mundo, a decirlo todo sin necesidad de hablar; como si las miradas fueran teatrales, como si pudieran filmar películas mudas, solo balanceando todas las emociones en un abrir y cerrar de ojos.
En nuestra conversación, Abeer me contaba del pesado universo de regulaciones, tradiciones, y costumbres que la mujer en Yemen tiene que soportar. Después de ser la prometida de un joven llamado Ahmed, decidió dejarlo (un privilegio que solo tienen algunas chicas provenientes de la capital, generalmente provenientes de familias cultas y adineradas) ya que su familia le cohibía su libertad, y se sentía como una pajarita enjaulada entre todas las mentes de los parientes de Ahmed. Me dijo que muchas de sus amigas están presas en familias similares, y que ella ahora tiene miedo de volverse a comprometer, ya que en muchos casos las apariencias modernas pueden esconder más tribulaciones que aquellas “tradicionales”. Su generación, que ha sido ligeramente influenciada por las tendencias liberales provenientes de Occidente, día a día batalla con algunas de las expectativas sociales que todavía siguen muy prevalentes en Yemen. Es por esto que Abeer sigue soltera, en un país donde ensenar públicamente más que solo los dos ojos, se considera un acto imprudente. Luego de oír su caso, solo veo dos maneras de afrentar la situación: una revolución femenina en todo el mundo árabe, o simplemente resignarse y tratar de adaptarse a la situación como lo han hecho las mujeres por cientos de años.
Ojos Que Miran
Mientras tanto, mis dos semanas en Sana’a (la capital) han llegado a su fin. He disfrutado bastante de su frescura, su ciudad Antigua, y sus interesantes habitantes. Manana me espera un avion para la region del Tihama, descrita en los libros de geografia como el estrecho de tierra que separa el mar rojo de la cordillera Yemenita, extremadamente caliente, carente de rios y Oasis. Alli estare por los proximos 10 meses, enfrentando el calor, el aislamiento, y la grandiosa aventura que sera compartir con estos ancestrales habitantes que por cientos y cientos de generaciones, han sobrevivido en ese mar de arena y calor.



