Monday, October 26, 2009
La Increíble Historia de Hassan Zuheiri
Dos semanas antes, Hassan no podía contener la alegría que insospechadamente había asaltado su vida. Una mañana de Septiembre, mientras chequeaba mi correo, recibí el siguiente mensaje:
HOLA ALAN
LEIA EN TU BLOG QUE HABIA UNA PERSONA DE TU EQUIPO QUE NO SE PODIA CASAR PORQUE NO HABIA PODIDO REUNIR 1.000 DOLARES.
CREES QUE SI YO PONGO ESE DINERO....COMO REGALO DE LA COMUNIDAD DOMINICANA, EL PUEDA COORDINAR SU BODA PARA CUANDO NOSOTROS ESTEMOS AHI PODAMOS ASISTIR A TODOS LOS PREPARATIVOS Y A LA CELEBRACION?
PINKY
“Señor, por favor no juegue conmigo así! Usted sabe muy bien lo importante que es esto para mí!”, me suplica Hassan, luego de leerle el email en voz alta. “Prepárese mi hermano, que pronto estarás disfrutando de tu nueva esposa”. Sin poder contener su alegría, el dichoso sale disparado por la puerta, listo para anunciarle la gran noticia a su impaciente familia, que ha estado esperando este momento por años. “Hijo mío, y de verdad crees que el padre y los hermanos de Rita, sabiendo tu lo codiciosos que son, te van a soltar su única fuente de ingresos tan fácil?, le pregunta su madre ,desplegando la sabiduría acumulada de seis décadas residiendo en Hays. “Pues espero que sí, madre”, responde Hassan entrando en dudas. “Inshallah” responde su madre, mientras cierra sus ojos y continúa sus labores.
Continuará…
Saturday, October 24, 2009
Publico Dominicano: Abrochense los Cinturones!
Nota de prensa
Telesistema Canal 11 va producir un programa Documental de investigación y aventura en uno de los países mas emblemáticos, misteriosos, y peligrosos del mundo : YEMEN
“La idea nos surgió a raíz de una publicación sobre Alan Delmonte en Remolacha.net , en donde este dominicano que trabaja para una ONG esta desarrollando un trabajo increíble en un país remoto, con unas costumbres y cultura totalmente distinta a la nuestra...
...lo que nos animo a desarrollar un proyecto por el que ya se han interesado cadenas como CNN, Discovery, National Geographic, la Televisión Francesa, y la Televisión del País Vasco ETB.” Nos explica José Pintor.
Alan Delmonte en Yemen
La expedición de mas de 25 dias tendrá diferentes etapas y objetivos todos ellos relacionados y enfocados a hacer una sana comparación de las costumbres de la cultura occidental y la cultura Islámica , en momentos en donde se esta produciendo un rápido y acelerado crecimiento del mundo musulmán.
“ Creo que la gente necesita una visión distinta de las realidades que muchas veces nos presentan los diferentes medios de comunicación sobre todo para entender y conocer culturas complejas como esta … y la mejor manera de hacerlo es trabajar sobre el terreno , conocer su día a día, el día a día de los hombres, de las mujeres, su educación , su trabajo, su religión,…
Temas como la realidad de la mujer Yenemita, El consumo de Quat, los Beduinos del Desierto, el campo de refugiados Somalíes, las Tormentas del desierto , y muchos mas, formaran parte del contenido de 5 grandes programas de tv y un gran especial Documental.
Jose Pinky Pintor, foto por Jose Rafael Sosa
Estamos recibiendo toda la colaboración del gobierno Yenemita , de la ONG ADRA de la oficina del alto comisionado de las NACIONES UNIDAS para los refugiados
( ACNUR) y de la embajada dominicana en el Cairo , en donde la expedición hará una parada de 4 días para hacer un trabajo especial con la arqueóloga dominicana Catherine Marinez que esta trabajando en las excavaciones de las tumbas de Marco Antonio y Cleopatra.
El equipo de filmación dirigido por José Pintor esta compuesto de 7 personas en dos equipos de rodaje con 2 cámaras de alta definición y esta formado por Milbert Pérez como productor general del proyecto, Shandy Cuesta como productor y guionista, Carlos Reyes , Arturo Richardson , Patricia Ramírez y Luís Echevarria.
“Todo el equipo se va a integrar con la comunidad, no vamos a estar en hoteles, ni hostales, sino que vamos a convivir con familias comunes de la sociedad Yenemita, vamos a vivir algunos días en los campos de refugiados , y en el desierto con la ultima colonia de los auténticos beduinos del desierto, asistiremos a celebraciones populares en Sanaa y Adem, todos nuestros desplazamientos serán por carretera a pesar de los continuos controles militares que hay en cada ruta, seremos testigos de una Boda tradicional, y del día a día de los lugares mas remotos de Yemen …será toda una experiencia para compartirla con nuestros televidentes “….señala Pinky.
Joven Yemita, foto por Alan Delmonte
“ Somos conscientes de la peligrosidad de este proyecto y de los altos riesgos que implica trabajar en un país , con alto índice de secuestros, atentados, y en conflicto bélico , pero creo que el esfuerzo vale la pena porque ya era hora de presentar en nuestra TV , una producción dominicana de estas características y en un país como Yemen en donde muy pocos realizadores se han aventurado a trabajar .
Telesistema planifica la emisión de esta producción para los primeros meses del ano 2010.
Fuente Oficial: http://www.remolacha.net/2009/10/equipo-de-tv-dominicana-van-pa-yemen.html
Tuesday, October 20, 2009
Resplandores Eternos

Aunque la palabra ‘remoto’ siempre ha formado parte de mi vocabulario, el respeto que le tengo a este vocablo se solidificó enormemente luego de visitar a Jabal Bura. El lugar es una de las cuatro aéreas protegidas en Yemen, siendo parte de este exclusivo grupo ya que estas imponentes montañas que se levantan frente al desierto del Tihama están repletas de una fauna y una flora endémica que contiene diversas especies en vía de extinción. “En el tope de estas montañas viven tribus peligrosas”, me comenta Hassan, exponiendo el temor instintivo que le tienen los pobladores del desierto a todas las tribus que viven en las montañas. “Hassan, vamos para arriba mi hermano, y olvídate de eso, que si llegamos de manera amistosa estoy seguro que nos recibirán como príncipes”, le comento tranquilo, respaldado por mi guía Bradt que confirma lo dicho. Mientras nos preparamos para iniciar el rocoso y empinado camino hacia el tope, un grupo de mandriles nos observa cautelosamente, confirmándonos que en definitiva estamos entrando en territorio apache. “Alan, por lo menos vamos a buscar un guía. No te imaginas lo fácil que es perderse en estas montañas”, me suplica Hassan. “Compadre, pero si no estás viendo el poblado en el tope! Para qué carajo necesitamos un guía si desde aquí vemos el destino final?”, le respondo irritado, queriendo como siempre lanzarme a lo desconocido de manera impulsiva. Luego de una hora de gateo intensivo, anonadados por los enormes precipicios de lado y lado, la cautela de Hassan se materializó. “Compadre, el camino termina aquí. Y ahora qué?”, le pregunto cabizbajo, esperando la inminente pela de lengua que me hubiese esperado si no fuera su jefe. “Señor Alan, vamos a devolvernos”, murmura Hassan, sus gestos sutilmente expresando su fastidio. “No hay problema comandante!”, le respondo sumisamente. En nuestro gateo de vuelta, el universo pareció haber escuchado nuestras plegarias. “Están perdidos?” Nos pregunta Abdullah, un hombre cuasi chivo que ha vivido toda su vida en el tope de Jabal Bura, que al parecer andaba buscando par de gallinas ya que sus dos hijos llevan a los dos animales por las patas . “Pues es obvio”, le responde Hassan, con una media sonrisa adornando su rostro. “Síganme!”, nos indica Abdullah, apaciguando el temor de Hassan con su amistosa y hospitalaria actitud. Mientras Hassan y yo, que andamos armados hasta los dientes con tenis nuevos y apariencia campista, vamos en cuatro patas rezándole a Allah para que no nos trague algún precipicio, los tres personajes que nos acompañan andan campantes con sus chancletas en pies y sus gallinas en mano. “Pero por amor de Dios, y como es que aquí vive gente?” pregunta Hassan, luego de tener dos horas caminando entre los peñascos que aderezan la pendiente de cien grados. “Es obvio”, nos responde Abdullah. “Hemos vivido en estas montañas desde la prehistoria”, nos comenta afianzado, devolviéndole a Hassan su media sonrisa. Luego de más de tres horas de camino, el remoto y arcaico poblado medieval se distingue entre los arbustos. “Hemos llegado”, anuncia nuestro guía. Mientras mis pupilas se adaptan a la exquisitez del paisaje salvaje contrastado con la visión de un pueblo cuasi celestial, mi espíritu agradece en silencio la oportunidad de presenciar aquel ensueño de lugar. Ruqub se desvela como un ángel seductor entre los sembríos escalonados de café y de Qat. Parece la obra maestra de algún Dios Griego que quiso demostrarle al mundo su sublime visión para personificar la divinidad en un pueblo. “Woooow!” susurra Hassan lentamente, sumergido en un trance causado por la mezcla de no poder concebir un lugar tan remoto y tan hermoso al mismo tiempo. Mientras nos sentamos exhaustos en un escalón, una trulla de menores rápidamente nos rodea, la mayoría fascinados por ver por primera vez un extranjero en su pueblo. “Marhaban (Bienvenidos)!”, nos entona un grupo de hombres que se han aproximado debido al revuelo ocasionado por los niños. “Siéntanse como en su casa”, nos expresa uno de los pobladores, confirmándonos uno de lo más grandes atributos de la raza árabe: la entrañable hospitalidad. Momentos después, luego de decantar el cansancio de la larga caminata, nos invitaron a quedarnos en una de las viviendas, que construida peñasco sobre peñasco, parece más un acto de fe que cualquier otra cosa. Nuestros agradecidos espíritus rápidamente aceptan la invitación, y nos acomodamos en el mítico lugar. “De dónde eres?”, me pregunta uno de los hombres, luego de sentarnos en un gran círculo con aquellos privilegiados seres en el tope de una vivienda a embelesarnos con las majestuosas montañas y a disfrutar del Qat que acaban de cortar en uno de los sembríos. “Soy Dominicano”, respondo orgullosamente. “De verdad?”, me pregunta uno de los anfitriones. “Pues te tenemos una sorpresa!”. De repente, el individuo se levanta y saca una caja de domino de debajo de una gaveta. Sin saber si todo es una enorme coincidencia, suelto una enorme carcajada que rápidamente se exalta en el profundo eco de las montañas. Aquella surreal escena, una tribu yemenita en el tope de una remota montaña, jugando domino bajo el cielo estrellado, en definitiva merecía una gutural y orgánica risotada. Luego de ser literalmente tratados como príncipes por varias horas, nuestros afectuosos huéspedes se despidieron, y nos dejaron en soledad con las estrellas y las oscuras siluetas de las montañas que nos acompañaban silentes. En aquella profunda quietud inmemorable y eterna, lo único que resonaba en mi interior era una poesía que brotaba etéreamente de lo más profundo de mí ser:
Al ritmo de un pulso eterno caminando voy...
La vida extendiendo sus sentidos,
el globo girando sin sentido,
la luz en mi cara,
de frente.
No importa el lugar ni el destino,
El peregrino carga siempre consigo el camino.
La verdad ya no tiene donde esconderse,
Irradia efusivamente de nuestros corazones perennes.
Estoy lleno de amor,
Ohh si lo estoy!
Universo, clama todo lo que te pertenece!
Estamos colmados de amor, Ohh si lo estamos.
Nota: Las dos fotos no son de mi pertenencia. Al no llevar camara en aquel viaje, volver de nuevo se ha vuelto imprescindible. Pero en definitiva, no quiero que los lectores se queden sin por lo menos tener una pequena idea de aquel increible lugar.
Sunday, October 18, 2009
Fotos Variadas
Con la juventud Taiziana!
Paciente estrenando nuestras nuevas maquinas de ejercicio.
Los hospitales psiquiatricos en Yemen son muy escasos. Es por eso que aquellas personas que constituyen un peligro para si mismos y los demas son tratados localmente de la siguiente forma: Atados por la pierna con una cadena de metal a una enorme puerta.
El anaranjado atardecer ilumina la solitaria casa en esta remota zona en Taiz.
Fatima: Un angel en las montanas de Taiz.
Mentes Fervientes
Tuesday, October 13, 2009
Revisitando el Islam
Paz
Tuesday, October 6, 2009
En las Montañas de Taiz, Belleza, Magia, y Destruccion
Wednesday, September 30, 2009
Desvelando el Lado Oscuro: Crímenes de Honor en La Tierra de Saba
Las bocanadas de humo bailan sensualmente en esta apocalíptica visión de cafetería. Es el lugar más acudido en este poblado olvidado en medio del desierto. Las telarañas cubren todas las esquinas y el fuego del cocinero invade la intimidad de los visitantes. El suelo de tierra es ligeramente encubierto por varias lonas agujeradas que acarician las calvas y cabelleras de los clientes. Al caer la tarde, los hombres Haysianos han terminado de masticar su narcótico preferido, la venerada hoja de Qat, y ahora se reúnen para quitarse la amargura que ha quedado en su boca con una melificada taza de té y un cigarrillo retozón. Octubre por fin comienza a sentirse, en el sosegado calor que ya comienza a disminuir su agresión contra las sombras. “No sé lo que voy hacer”, me comenta Khaled, un personaje local que cabizbajo me confiesa el enorme problema que lo atormenta desde hace días. “Los hermanos de mi prometida amenazan con quitarle la vida si se casa conmigo”, me comenta confundido, su rostro entonando los gestos albergados en la parte más oscura del alma humana. “Dicen que como mi padre tiene sangre africana, no soy árabe puro”, indignado me confiesa. “Pero como que van a matarla! ¿Me imagino que no están hablando en serio, verdad?”, le comento alarmado, mientras encrespado trato de apaciguar mis ansias. “No conoces a esta gente Alan, son capaces de cualquier cosa”.
¿Será verdad?
En Yemen y en otros países del Medio Oriente, los crímenes de honor son lamentablemente comunes. Muchas familias están dispuestas a quitarles la vida a sus propios familiares, si estos de alguna manera amenazan la reputación de su clan. La mayoría de víctimas son mujeres que han cometido adulterio, han rechazado una boda concertada, o han sido víctimas de alguna agresión sexual. También se ha dado el caso de familias aplicando la dura ley cuando descubren tener algún hijo homosexual. Generalmente, los agresores les comunican a sus vecinos que su familiar se ha ido de viaje al exterior y que no va a regresar por un largo tiempo. En muchos de estos países la ley condona este tipo de crímenes. En Jordania, el artículo 340 del código penal establece que “aquel que descubre a su esposa o a cualquier mujer de su familia cometiendo adulterio, y este mata, hiere, o lesiona a cualquiera de estas, la persona estará fuera del alcance de la ley”. La razón detrás de esta práctica milenaria se debe a la creencia de que una mujer impura destruye no solo su reputación, sino el nombre y el honor de toda su familia. En algunos casos, la madre puede apoyar un crimen honorifico para preservar el honor del resto de sus hijas, ya que muchos hombres se niegan a casarse con la hermana de alguna mujer que haya cometido algún acto impuro si la familia no le aplicó la ley de honor. En fin, la UNDP estima que anualmente las víctimas de crímenes de honor superan las cinco mil víctimas.
La Disyuntiva de Khaled
Es por esto que el rostro de Khaled expresa emociones muy reales. “Olvídate de Lamis y utiliza el dinero que tienes ahorrado para casarte con cualquier otra mujer”, le aconseja Bakheel, un sabihondo largo y flaco que enseña a sordomudos hablar por señas. “Llévate del ejemplo mío y de Abdullah, ya que ambos nos casamos con mujeres que no conocíamos y pudimos forjar familias muy exitosas. Acuérdate que el amor surge antes o después del matrimonio. El orden de los factores no altera el producto”. “Creo que eso haré, Bakheel”, nos confirma Khaled, ya desesperado por conseguir una compañera luego de treinta años de soledad. “Lo difícil es que después de más de un año de compromiso, todavía ni le he podido ver la cara a esa bendita mujer”, amargado nos murmura. Mientras miro a mí alrededor y observo la multitud de hombres bebiendo té en este insólito lugar teñido de matices dantescos, solo me acuerdo de una expresión que decía la madre de un amigo: “Agarren a sus gallinas que mi gallo anda suelto”. En Yemen, todos los gallos andan sueltos, pero las gallinas no hay quien las agarre.
Friday, September 25, 2009
Bodas Tribales: Vislumbrando Esencias
La sutil cadencia de una flauta derrite el silencio atávico con su serpentina melodía. El día es jueves; las montañas aledañas a Sana’a han empezado el festejo. Nos acercamos lentamente; las rocas del camino y las centurias de individuos que tapizan las calles disminuyen nuestra prisa. Hay un océano de hombres vestidos de blanco, cinturón dorado en cintura, y Jambiyah* en frente. Una niña se pasea risueña entre los mortales, cargando una cantina que esparce el dulce olor a incienso que suavemente se apodera de la atmosfera, metamorfoseándose en el abismo de virilidad que clama el momento. Mientras agitadamente me sumerjo en la algarabía, el ritmo de un tambor se apodera de las almas, recordándonos súbitamente la esencia de la ocasión: luego de 27 años de espera, Ahmed Hussein caerá por primera vez en los brazos de su diosa. La fresca brisa de la sierra se siente a piel desnuda, mezclándose animosamente con el evento más sagrado de esta tierra: la unión de un hombre y una mujer. La flauta sigue hipnotizándonos y el tambor elevándonos. A su son, quince voluntades tribalmente danzan al son del compás, dibujando garabatos en el aire con sus Jambiyahs en mano, que vigorosamente despliegan su belleza letal. De repente, un sigilo inesperado aturde a los presentes. A la distancia, se observa el automóvil que carga al dichoso rápidamente aproximándose. La afonía lentamente va incrementándose, y explota como una erupción cuando este sale del vehículo. Un turbante negro cubierto de rosas rojas cubre su cabeza. En su hombro descansa un sable dorado, fálicamente simbolizando su hombría. Sus serias facciones son incapaces de ocultar la emoción infantil que lleva dentro. Luego de ser embestido por decenas de cámaras que capturan el momento, se escucha una voz anunciando el banquete. Una enorme puerta de metal se abre y todos los invitados salen disparados a llenar sus estómagos. Las largas pailas de arroz con chivo, ensalada, fatha, y otros platos locales adornan los largos y estrechos manteles que se encuentran en todos los pasillos y habitaciones de la casa. Los presentes se sientan en cuclillas a meterle mano a todo lo que se encuentra en frente. En quince minutos ya todo se ha consumido, y los invitados ya se han dispersado. Solo quedo yo, que me he tomado mi tiempo, y un yemenita que ha decidido no dejarme atrás. Al salir, la fiesta esta inflamada de pasión. Los bailarines ya no son hombres, parecen espejismos que han brotado del centro de la tierra, cargando con ellos el implacable espíritu tribal que como relámpago transmiten la fuerza de esta rebelde nación. Las mujeres, que se encuentran encerradas en las casas contiguas, vocalizan sonidos semejantes a los de alguna tribu amazónica. La procesión ha comenzado, los bailarines adelante y el novio atrás. Todos van bailando y avanzando por las estrechas calles rumbo al destino final: una carpa repleta de Qat. Al llegar, la música termina y los bailarines recuperan su estado normal. Delicadamente cada quien toma la porción adecuada, y se sientan en un enorme circulo a masticar su hoja preferida. Las próximas cinco horas se consumirán allí, mientras todos rumean la mágica hoja, poniéndole final a la especial ocasión. Esta noche Ali Ahmed reconfirmará su hombría. Cuando le pregunten “¿estás casado?”, orgullosamente podrá confirmar que sí, que ya conoce el más misterioso ser que ambula en su tierra: la mujer yemenita.
*Jambiyah: Cuchillo curvo tradicional
Monday, September 21, 2009
Fin del Mes de Ayuno: El Ramadan y otras reflexiones
Unamonos todos este 21 de septiembre a celebrar "Paz un dia". Aqui se ha sentido esta campana en los medios de comunicacion. Es hora de que le pongamos fin al monstruo de la guerra. Un abrazo a todos!
Tuesday, September 15, 2009
Bayt Baws: Espejismos de otros tiempos
Sunday, September 13, 2009
Aden: Destilando Un Lugar Inigualable

El mercado de Pescado
Vista aerea de la ciudad

Vendedor de Qat
Aden es un espasmo, una violenta contracción entre la crudeza de una tierra indómita y el imperio que trató de doblegarla. Un aborto de paisajes bizarros que contienen una belleza indescriptible, imposible de encasillar o definir. La antigua capital de Yemen del Sur se balancea en un trípode de culturas que de alguna u otra forma influyeron en su desarrollo. Caminando por sus anchas calles, los edificios construidos por los británicos durante los más de ciento veinte años de ocupación, siguen allí, la mayoría cruelmente desfigurados por la sal y el calor. Atravesando los caóticos mercados saturados de una viveza inigualable, todavía se observan los residuos de más de veinte años de Marxismo, en los libros rusos que se despliegan en todas las aceras y contenes. Aquella mezcla de un pueblo apasionadamente Islámico, con un toque de promiscuidad británica, y un cc de ateísmo Marxista, hacen de Aden una quimera de posibilidades. Construida alrededor de un volcán, Mahoma predijo que uno de los signos del fin del mundo se dará a conocer cuando Aden se consuma en fuego. Siendo la ciudad más liberal de Yemen, donde existen alrededor de cinco discotecas y una afamada cultura subterránea de prostitución, la profecía de Mahoma ya se está justificando. El Yemenita de Aden es una criatura muy diferente a sus hermanos del norte. Generalmente no carga consigo Jambiyahs (cuchillos curvos), y su carácter es más liviano y alegre. Las mujeres están ligeramente menos dispuestas a cubrir sus rostros, y aunque lo hagan en las calles, desde que entran a lugares más reservados, son rápidas en quitarse el velo y revelar su acreditada belleza. Mi primera noche en Aden fue memorable. A las dos de la mañana, bajo el encanto interminable de Ramadán, las calles del mercado de Cráter están abarrotadas de miles de personas que frenéticamente realizan todo tipo de transacciones comerciales. Mesas de billar adornan las aceras, chivos y ovejas corretean por doquier, y el olor a tiburón fresco adorna el ambiente con una sanguinaria fragancia que es imposible de olvidar. Mientras me quedo pasmado observando aquel mar brioso, comienzo a entender porqué Aden es aborrecida por unos, y apasionadamente amada por otros. Un lugar que se reniega a ser descrito, generalmente genera emociones fuertes. Mientras tanto, el volcán de Aden sigue allí, encantando sus habitantes como un alacrán hambriento, tratando de hipnotizar a su presa antes de inyectar su letal veneno.
Tuesday, September 8, 2009
Las Almas Perdidas de Somalia: Kharaz
Las Almas Perdidas de Somalia: Kharaz


Kharaz es un gemido en la oscuridad. Un brote de ansiedad que emana como un volcán de las entrañas de una nación destrozada. Un purgatorio en la tierra, hecho de las ilusiones y esperanzas de miles de almas en busca de paz. Llegar allí no fue tarea fácil. Con una escolta militar guiando la procesión de vehículos, atravesamos el desierto con las esperanzas de que no fuéramos interceptados por ninguna tribu furiosa. Aunque nunca le han hecho daño a nadie, las tribus Yemenitas aledañas a Kharaz de vez en cuando interceptan los vehículos para negociar con el gobierno. Tuvimos suerte. Llegamos sanos y salvos. Kharaz se levanta en medio de aquel inhóspito paisaje simbólicamente expresando la fortaleza de sus habitantes. Algunos llevan años allí, a la espera de que alguna nación se apiade de ellos. Otros acaban de llegar. Sus miradas cansadas reflejan los interminables días en que arriesgaron sus vidas caminando en el desierto, navegando las traicioneras aguas del Mar Rojo, y superando el hambre, la sed, y el calor. La frágil raíz que une al ser humano a su tierra natal aquí se ha evaporado entre el humo que han dejado atrás las granadas, los lanza cohetes, y las balas a los que la mayoría han sido expuestos. Algunos llevan pedazos de metal dentro de sí. “Tócame el pecho Alan”, me susurra Abdulbakir, un refugiado que tiene años a la deriva en Kharaz. “Siente la bala que tengo incrustada al lado de mi corazón”. Mientras me toma la mano y me la pone sobre la dureza metálica que adorna su coraje, me confiesa que toda su familia fue asesinada. “Me dejaron por muerto. Cuando me levante vi todos los cuerpos, incluyendo el de mis hijas”. Kharaz es un cementerio de trágicas historias, que como la de Abdulbakir yacen enterradas en las pesadillas de sus habitantes, que de vez en cuando vomitan sus historias de terror para compartir su dolor con el mundo. El pueblo Somalí tiene 19 años sin gobierno. Su gente ha perdido la esperanza. La guerra reina las calles de la capital y aterroriza la vida pacífica de las zonas rurales. Aunque varios países han nacionalizado y tomado consigo grandes grupos de Somalíes, nadie se ha atrevido a meterse en aquella tierra. La nación más poderosa del mundo una vez lo intento, y diecisiete militares fueron acribillados en las calles de Mogadishu. Luego de este incidente, decidieron dejarle la pesadilla a los oriundos. Mientras tanto, cuatro millones de Somalíes siguen a la deriva. Cuando se acabara la pesadilla? Me pregunto, mientras las carpas de Kharaz me dan el último adiós. Mientras nos alejamos del campamento, solo me acuerdo de una frase que se me quedo incrustada como la bala de Abdulbakir, en medio del corazón: “Solo nosotros podemos terminar esta locura. Pero ya no sé quiénes somos”.
Sunday, September 6, 2009
Descubriendo El Dolor Somali: Kharaz



Hay quince hombres que quieren matarte. En tu vientre se refleja el terror del incomprensible y siniestro sentimiento que genera el odio en su más pura esencia. Se acercan rápido hacia ti y ya casi llegan a tu única pertenencia: tu pequeña choza en medio del desierto. Los ojos de los verdugos irradian la rabia de mil años de impiedad. Sus puños aprietan los machetes como sogas que despiadadamente aprietan el cuello de un fusilado. Sales corriendo aterrorizada. El destino no importa. Lo único que te incumbe es sobrevivir. Tus pies callosos sangran mientras chocan violentamente contra el suelo rocoso del desierto, que en silencio vela tu desgracia. Te cae la noche. Te acompaña el único hijo al que pudiste salvar. Mientras le lloras a la noche tu dolor, solo piensas en tu familia que quedo atrás. No puedes creer lo que te está pasando. Mientras te duermas debajo de una palma, le ruegas a Allah que todos sea un sueño.
Ya han pasado seis meses; los más difíciles de toda tu vida. Ya has vendido tu cuerpo para poder subsistir, pero como quiera, tu cuerpo y el de tu hijo ya han perdido la mitad de su peso. Cuando te miras en el reflejo del mar, que arropa el pequeño poblado de pescadores adonde encontraste un poquitito de paz, no eres capaz de reconocerte. Eres solo el crepúsculo de una felicidad que falleció por circunstancias que todavía no eres capaz de entender. Un día como cualquier otro, Dios pareció escuchar tus plegarias: el hermano de tu padre aparece en el poblado, prometiendo llevarte a Yemen. Te dice que allí son musulmanes y que seguro les tendrán compasión a sus hermanos Somalíes. Te encuentras ahora en un bote cruzando el Mar Rojo. Luego de tres días en el mar, el capitán te ordena que te lances al mar, ya que llegar a la costa es muy peligroso. Aunque más de dos kilómetros separan el bote de la costa, te lanzas sabiendo que muchos perderán su vida, y le das gracias a Dios por haber aprendido a nadar en tu niñez. Luego de casi media hora en los que fuiste incapaz de llegar a la costa, un bote salvavidas de la Naciones Unidas vino por ti. Ahora vives en una casa de campaña, en el campo de concentración más grande de Yemen: Kharaz. Te rodean alrededor de veinte mil refugiados, todos con historias como la tuya. Sobrevivientes del odio, del desierto, del mar, del sol, y de la luna. Hombres y mujeres que han hecho de la esperanza su único refugio. Monumentos al espíritu humano, que incansablemente enfrentan cada día con la frente en alta y con la ilusión de que el futuro traiga cosas mejores. Hoy te he conocido, querida Salwa. Allí estas, viviendo otro día mas en esta sucesión de tiempo en el que te has visto expuesta a todo lo que la mayoría le teme. Quisiera llevarte conmigo y poder darte paz. Pero las circunstancias no me lo permiten. Solo puede acompañarte brevemente en tu camino, y orar por ti para que tú y los tuyos algún día puedan volver a su tierra y vivir como debería vivir todo ser humano. Lo único que te pido querida Salwa, es que nos tengas compasión a nosotros, que hemos observado tu país sucumbir y entrar en las más oscuras tinieblas, y no hemos hecho absolutamente nada. Como Poncio Pilato nos hemos lavado las manos, y hemos dejado millones de personas como tú a la merced de la adversidad. Solo espero que Dios tenga compasión de ustedes, mi querida hermana. Te deseo lo mejor.
Thursday, September 3, 2009
La Razon Que Nos Ha Traido Aqui
La dura vida en el Tihama: El poblado de Makaharra
en los cuales servimos. La vida en estos sitios es sumamente dificil.
Muchos de los pobladores caminan hasta 20 y 30 kilometros diarios en
busca de agua.
Una de nuestras pacientes.
La influencia Africana es obvia en el Tihama. Muchos refugiados
que vienen escapando la pesadilla de lugares como Somalia, buscan
albergue en estas zonas remotas.
Choza Tipica. Algunas de las escenas que vimos alli
fueron bastante tristes. Desde un nino amarrado
a un tronco debido a su condicion mental, hasta
una nina paralitica, cubierta de moscas de pies a
cabeza.
Tuesday, September 1, 2009
Profundizando
Sunday, August 30, 2009
Tai'z y la Inolvidable Aventura en Busca de Carne de Camello
Mientras me monto en la van, siento mi corazón latir de prisa. Es un efecto secundario del saber que territorios desconocidos están a punto de ser explorados. Mientras el chofer prende el vehículo, un silencio aterrador se apodera de todos los pasajeros. El Corán se escucha en la radio. Es preciso que las bocas se cierren y los oídos se afilen, ya que en Ramadán la música está prohibida durante el día, y todos los que estén despiertos deben escuchar el libro sagrado que se escucha en absolutamente todas las emisoras. Mientras me voy sumergiendo en un estado contemplativo producido por los hipnóticos versos Coránicos y el monótono paisaje del desierto, noto que a lo lejos se comienza a vislumbrar un paisaje distinto. La región de Tai’z ya comienza a reflejar su naturaleza. El repentino bajón de temperatura es bienvenido por todos, que anhelaban ponerle fin al eterno calor de Hays. Una hora más tarde, Tai’z nos recibe con un aguacero torrencial. Llegamos al hotel corriendo y empapados, medio muertos del hambre y el cansancio. Luego de recibir nuestra habitación, esperamos impacientes para que la lluvia se aplaque. En el trasfondo, escuchamos el llamado a la oración, que parece ahogarse en una diáfana mezcla de agua y devoción. Mientras escucho la dulce melodía, noto que mis compañeros están confundidos. “Ayúdanos a buscar la dirección Alan, que debe estar aquí por algún lado”, me dicta Hassan. “Qué dirección Hassan, para donde vamos a ir con este aguacero?”, pregunto confundido. “No Alan, me refiero a la dirección en la que debemos orar”, me contesta Hassan mientras mi confusión se dobla al cuadrado. “Ya la he encontrado!”, vocea Bakheel. “La han puesto detrás del televisor”, nos comunica, orgulloso de haber encontrado el pergamino. Mientras asombrado estudio el edicto, que tiene una foto del Kaaba y una flecha, Abdullah me explica que es un deber de todos los musulmanes orar en dirección a la Meca. “Pero Abdullah, pensaba que solo las mezquitas tenían que estar en dirección a la Meca, no tenía idea de que también había que orar en esa dirección”. “Si Alan, y no solo eso; no sé si te has dado cuenta, pero todos los inodoros en Yemen están diseñados en sentido contrario a la Meca”. Antes de que Abdullah notara mi quijada, que estaba a punto de desprenderse, me excusé para salir a tomar un poco de aire y darle privacidad para que oren.
Horas más tarde…
Continuará
Wednesday, August 26, 2009
La Fuerza del Islam
Haciendo Las Paces Con el Universo: Nuestro Deber Y Salvacion
Tuesday, August 25, 2009
El Espiritu de Ramadan
Monday, August 24, 2009
Sunday, August 23, 2009
Noches de Ramadan
Siete horas antes, Hays agonizaba. El hambre se había adueñado del pueblo en un intento fallido de estrangular la devoción de sus habitantes. Ya todos rondaban los mercados, temblorosos e irritados, comprando todo tipo de alimentos para satisfacer el monstruo que yacía en su interior. El iftar, la abundante cena con la cual se rompe el ayuno, ya casi se hacía realidad. Desesperados, todos esperaban a que las mezquitas indicaran el final de su impuesta tribulación. El propósito final de la abnegación ya comenzaba a manifestarse en la conciencia de todos: limpiar el alma y cultivar la disciplina interior, el sacrificio, y la empatía por aquellos que tienen menos. Durante Ramadán, el mes en que los primeros versos del Corán le fueron revelados al profeta Mahoma, el mundo Árabe se entrega a la devoción y hace del Islam su máxima prioridad. Es un período para la reflexión, para la oración, y para doblegar al cuerpo por medio de la disciplina corporal. Es también una época para compartir con los demás y profundizar las relaciones familiares.
Cuatro de la mañana. En lo más profundo de la noche, el Sahur ya se ha comenzado a servir. Es la última oportunidad para alimentar el organismo antes de que las mezquitas anuncien el Fajr, el momento en que se restablece el ayuno y se prohíban las relaciones sexuales. Los habitantes de Hays ya los encorva el sueño y el cansancio, y lentamente comienzan a caer redondos en sus camas. Se termina un largo día en el sagrado mes de Ramadán. Mientras tanto, yo sigo la ley de Roma y me adhiero a lo estipulado: Cuando en Roma, haz como los Romanos.
Saturday, August 22, 2009
Buscando el Amor en Tierra Yemenita
“Alan, sabias que tenía cuatro esposas hace 5 anos?”, me preguntaba orgulloso Thabit Ata, un profesor retirado que ahora se dedica a deleitar las reuniones de Qat con sus ingeniosidades y ocurrencias. “Si, y no te imaginas la pesadilla que fue esa. Para decirte, me divorcie de las cuatro y ahora estoy más feliz que nunca.” “Y porque te divorciaste de todas Thabit?”, le preguntaba interesado, en mi cabeza albergando cien preguntas más. “Oh Alan, esas mujeres querían andar solas todo el tiempo. A mí no me gusta que mis mujeres anden rondando por las calles sin mis hermanas o primas. Imagínate, una mujer andando por ahí sin ningún tipo de supervisión”. Como muchos sabrán, el Islam le permite al hombre casarse con hasta cuatro mujeres. Para esto, es imprescindible que el hombre disponga de suficientes recursos y pueda ofrecerles una calidad de vida similar, nunca favoreciendo a una sobre las otras. En Hays, entre los hombres de generaciones anteriores, esta organización familiar es muy común, algunos teniendo hasta treinta y cuarenta hijos. No han sido pocas las veces que me han dicho oraciones como esta: “yo soy el quinto hijo de la tercera esposa de mi padre”, o “yo soy el primogénito de la cuarta esposa de mi padre”. En estos días le pregunte a Hassan cómo puede un hombre sobrevivir sexualmente con cuatro mujeres en la misma casa. “Bueno Alan, cada quien tiene su calendario. Cada día de la semana le toca a una mujer diferente, y es importante no complacer a la misma mujer dos veces sin haber complacido a todas las demás antes. Por esa y un millón de otras razones es que yo solo quiero a Rita. Solo quiero una mujer en mi trono”. La generación de Hassan, aquellos con menos de treinta años, aparentemente han aprendido de las generaciones anteriores, la mayoría solo deseando casarse con una sola mujer. “También Alan, la vida ahora está demasiado cara para poder mantener a tanta gente”.
El Amor en Singular
“Hassan, y como te llegaste a enamorar de Rita sin haberle nunca visto el rostro”? , le preguntaba intrigado. “Bueno Alan, aquí en Hays, los hombres mandamos a nuestras hermanas y madres a conocer a nuestra posible esposa, y estas nos aconsejan si la mujer vale la pena o no”. “Hassan, pero como vas a confiar en la opinión de otros? Eres tú que te vas a pasar la vida con esta mujer!”. Mientras Hassan se preparaba para contestarme su cara se llenaba de un talante culpable, y en tono muy bajito me contesta: “No le digas a nadie, pero hace unos meses vi su rostro en su identificación en el archivo de recursos humanos. La mujer es hermosa Alan, hermosa.” Aunque el caso de Hassan y Rita es un amor bilateral, en muchos casos, el hombre elige a su mujer de manera ciega, influenciado mas por las posibles relaciones familiares que va a conseguir, o por la cantidad de dinero que puede pagar. “Bueno, si me la ponen muy difícil en Hays, me voy para Tai’z!”, me decía Ahmed, un adolescente que vende frutas en frente de mi casa, hormonalmente expresando su deseo de conseguir una esposa lo más pronto posible. “Y porque Tai’z Ahmed?”,preguntaba curioso. “Alan, no sabías que en Tai’z las mujeres son mucho más baratas que en Hays”, me respondía como si el dato fuera algo mundialmente conocido. “Allí puedes conseguir una mujer decente por hasta cien mil riales (quinientos dólares), y sin muchas preguntas”, me decía mientras su rostro se iluminaba con la esperanza de que ese día llegara pronto. Luego de estar aquí por casi dos meses, ahora entiendo porque la pregunta más común entre los hombres de Yemen es “estas casado?”. Cuando respondo que no, generalmente el que me pregunta se llena de compasión, y lo único que refleja su rostro es “el pobre, este todavía no conoce lo que es estar con una mujer”. Les digo, por más días que me pase en esta tierra, Yemen constantemente busca la forma de dejarme boquiabierto.
Friday, August 21, 2009
Manifestaciones
Un mar de humanidad se despliega intacto, revelándose gloriosamente sobre la desolación de un horizonte perpetuo. Nos separan diez mil años de historia, un código sintáctico, un sistema de fe, y un millón de interpretaciones. Mis ojos no se adaptan a lo extraño del paisaje. Como si un día me despertara y encontrara que el mundo como lo había concebido ya no era cierto. Aunque Yemen tiene el poder para crear ese sentimiento en el alma de cualquier extranjero, también tiene el poder para lograr todo lo contrario. Cuando profundamente observo a cada individuo, nuestra herencia común se refleja en nuestras almas como una resonancia que nos asegura que aunque en lo superficial parezcamos tan diferentes, en el fondo somos todos lo mismo. El mismo rio existencial fluye en todos nosotros, y todos compartimos esta intensa experiencia de ser humano. Aunque debido a nuestras circunstancias hayamos buscado diferentes maneras para sobrevivir, interpretado nuestro ambiente de manera disímil, y desarrollado sistemas de comportamiento completamente opuestos, no podemos negar que cuando nos miramos a los ojos, todas esas manifestaciones exteriores se diluyen, solo dejando la esencia viva que clama nuestra unidad. Al final, nada nos puede separar.
Thursday, August 20, 2009
Intimidad Yemenita
Wednesday, August 19, 2009
Sesión de Qat

Ya son las 3:00. Las almas están tranquilas. Cada quien va rumbo a su casa con su funda amarrada al cinturón. Algunos no aguantan y comienzan a echarse las hojas en la boca. Ya los hombres en Yemen han comenzado a masticar, todos al son de un compas de bocas amargas y corazones contentos.
Ya son las 3:30. Ya todos están sentados de lado, unos frente a otros, en habitaciones especiales llamadas Mafraj. Aquellos infelices que siguen trabajando y no pueden darse el lujo de sentarse, mastican la hoja quitados de bulla mientras llevan a cabo sus labores. Este ritual sagrado puede durar el día entero, algunos masticando hasta la hora de dormir. Por lo general, los hombres aprovechan esta hora para hablar de los asuntos locales e internacionales, de los problemas del pueblo, de asuntos personales, y ya cuando se están sintiendo “bien”, generalmente las bocas se cierran y el silencio se vuelve prioridad. Como si el hablar ya no fuera necesario porque ya todo está dicho, y lo importante ya es solo ser.
La adicción nacional de Qat (hasta el Presidente es un orgulloso consumidor) es de los aspectos más pintorescos de este país. Las caras se deforman ya que mientras las hojas se mastican, se van almacenando debajo del buche. Mientras más “Yemenita” es un hombre, más deformada estará su cara. Los efectos de la hoja son variables. Al masticarlas, estas desprenden un amargo jugo que es necesario tragar. Luego de dos o tres horas masticando, algunos se sienten estimulados, otros se sienten relajados, y la mayoría se sienten Yemenitas. En lo personal, el Qat trato de evitarlo. En las tres ocasiones que me he aventurado a probar, la hoja me ha dejado con un dolor de barriga y una boca amarga. Muchos dicen que el 80% del efecto es sugestión social, y el 20% sobrante es una mezcla de 2 tazas de café expreso, con un cc de melancolía. Para serles sincero, creo que su uso proviene de las pocas fuentes de diversión que existen aquí. Después que te prohíben el alcohol y te quitan las mujeres, que puedes hacer?
La industria de Qat es una de las más poderosas en Yemen. Se han armado grandes riñas entre los propietarios de tierra ya que el valor de estas esta por las nubes. Muchos critican la industria ya que la planta no se puede exportar, ya que está prohibida en la gran mayoría de países. En Arabia Saudita y Omán, los dos países que hacen frontera con Yemen, consumir es un delito que puede llevar varios anos de prisión. Otra de los grandes problemas que produce la hoja es que le quita espacio a plantas comestibles, y ha obligado a Yemen a tener que importar muchos de los alimentos agropecuarios que consume. También, la producción de la planta conlleva cantidades industriales de agua, lo que agrava la crisis nacional de agua potable que existe en el país.
Al trabajar en Salud Pública, y observar algunos de los problemas de salud que enfrenta la población de Hays, uno de los más grandes problemas es el consumo de Qat. Muchos de los hombres gastan todo su dinero en la hoja (Si, como los dominicanos con el romo!), y dejan de comprar alimentos para su familia. Esto ocasiona que muchos de los niños que atendemos tengan problemas de nutrición. También, muchas mujeres embarazadas consumen, lo que agrava la situación doblemente.
En fin, Yemen es un país que no se concibe a si mismo sin el Qat. Cada quien lleva su adicción en lo más profundo del corazón. Como me dijo Bakheel hace unos días, “Sin Qat, no hay Yemen”.



